El Casino de Buenos Aires tiene una historia oscura y curiosa. Desde su inauguración en 1999, ha sido el centro de disputas políticas y de historias que muchos prefieren mantener en silencio. Pero ¿vale la pena visitarlo cuando estás en Buenos Aires?
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Un poco de contexto sobre el Casino de Buenos Aires
Primero que todo, hay que distinguir entre la ciudad de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires, porque cada una tiene sus propias leyes. Y una de esas leyes prohíbe operar un casino dentro del territorio de la ciudad. Pero Argentina no sería Argentina si hasta el propio gobierno no encontrara la manera de saltarse sus propias normas.
Entonces, abrir un casino dentro de la ciudad está prohibido. Sin embargo, abrir una sala de juegos con máquinas tragamonedas —como la clásica «Fruit slot»— sí está permitido. Y claro, ¿dónde se encuentran esas máquinas? ¡En un casino! Así que la ley de la ciudad solo afecta los juegos de mesa como el póker, el blackjack, la ruleta…
Querer es poder.
La Lotería Nacional de Argentina abrió una licitación para explotar un casino en Buenos Aires. ¿Espera, qué? ¿Un casino en territorio de la ciudad? ¡Qué polémico!
Pero fueron creativos. La solución: abrir el casino en el río. El río pertenece al territorio del Estado nacional argentino, y resulta que justo al borde de Buenos Aires está el Río de la Plata, cuyas aguas y el puerto son jurisdicción del Estado.
Y así apareció el barco: una embarcación de 3 niveles anclada en los muelles de Puerto Madero, traída nada menos que desde Nueva Orleans (EE. UU.). Es una réplica de un barco de vapor del río Mississippi. Si alguna vez haces la excursión a Colonia (Uruguay) con Colonia Express, vas a notar enseguida el parecido.
Lo curioso es que cuando llegas al estacionamiento del casino, sigues estando en territorio de la ciudad. Al entrar al edificio principal, también. Solo cuando cruzas un pequeño pasillo que lleva hacia los barcos pisas territorio del Estado nacional argentino. ¡Qué cosa tan extraña!
Las batallas jurídicas
Incluso antes de la inauguración, jueces argentinos ya estaban demandando a la ciudad contra el Estado para intentar retrasar la apertura del casino de Puerto Madero. Y mientras tanto, en el Hipódromo de Palermo funcionaba sin problema una enorme «sala de juegos» con exactamente los mismos juegos: sin mesas, pero con gente ganando y perdiendo dinero igual.
¿Vale la pena visitarlo?
En nuestra opinión, no. Es un casino como cualquier otro, y en Buenos Aires hay muchísimas cosas más interesantes por hacer.
Pero ahora ya sabes toda la historia 😀
