No todo en Buenos Aires es maravilloso, increíble o fantástico. Hay cosas que es mejor NO hacer en Buenos Aires. Después de vivir cinco años en la ciudad, puedo recomendarte evitar ciertos lugares, actividades y rincones que, por experiencia propia, no valen la pena —o directamente conviene esquivar.
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Las cosas que NO deberías hacer en Buenos Aires
Visitar el zoológico de Luján
Uno de los lugares que definitivamente no te recomiendo visitar es el zoológico de Luján, ubicado en la provincia de Buenos Aires, a una hora en carro desde el centro de la ciudad.
Algunos operadores turísticos, sobre todo en Calle Florida, ofrecen excursiones de día completo a este zoológico, con la promesa de acariciar tigres y leones, e incluso abrazar a un cachorro de tigre. Suena tentador, lo sé.
Pero la realidad es otra. Los animales están sedados para que permanezcan quietos y dóciles mientras los visitantes los tocan o alimentan.
Para empeorar las cosas, el zoológico también ha sido «cerrado temporalmente por irregularidades en la conservación de la fauna». Para mí, esto es una de las cosas que claramente NO hay que hacer en Buenos Aires.
Visitar las villas de Buenos Aires
Las villas —conocidas también como favelas— son zonas que debes evitar sin importar las circunstancias.
No son, ni de lejos, un atractivo turístico. Por lo general están ubicadas cerca de estaciones de tren; una de las más conocidas está detrás de la estación Retiro, por ejemplo.
La ciudad hace grandes esfuerzos por mejorar estas comunidades y transformar las condiciones de vida de sus habitantes. Sin embargo, como turista, caminar por esas zonas está completamente desaconsejado.
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Tomar un taxi al azar en estos barrios
No te recomiendo tomar un taxi al azar cerca de las estaciones de tren o los aeropuertos. En esas zonas es más común encontrar taxistas que intentan estafarte: pueden darte billetes falsos como cambio, cobrarte tarifas exageradas o manejar de manera temeraria.
Yo viví las tres situaciones. La más peligrosa, sin duda, fue la del manejo irresponsable: el taxista terminó compitiendo a toda velocidad con el otro taxi en el que iban mis papás. Una experiencia que no se olvida, y no precisamente por buena.
Si llegas o sales de Buenos Aires, te recomiendo ampliamente contratar un transporte privado. El precio es similar y la experiencia es mucho mejor. Reserva aquí tu transfer privado (probado por mí).
No le tengas miedo al metro
Para mí, el metro es una de las mejores formas de moverse por la ciudad. Los buses también son una alternativa ideal frente al taxi.
El metro de Buenos Aires funciona como el de cualquier otra ciudad del mundo. Eso sí, siempre mantén un ojo en tus pertenencias para evitar carteristas, aunque personalmente nunca he tenido una mala experiencia. Es rápido, eficiente y muy práctico.
Los buses, además, suelen tener carril exclusivo (MetroBus), así que se saltan los trancones sin problema.
Puedes conseguir tu tarjeta Subte directamente en las estaciones del metro, donde también puedes recargarla con crédito.
No visites La Boca (El Caminito) de noche
Entre los porteños es de sobra conocido que La Boca es un barrio que conviene evitar cuando cae la noche. No es que se ponga especialmente peligroso, pero incluso la policía patrulla menos por ahí una vez que se va el sol. Se vuelve un sector más rudo que, francamente, es mejor no frecuentar de noche.
Un consejo general que siempre comparto: guarda bien tus joyas y relojes llamativos. Ese tipo de accesorios llaman la atención de personas indeseadas.

